{"format":3,"method":"deterministic","version":"08a3fe5eec22","generated_at":"2026-11-08T08:50:24.370059Z","reason":null,"reason_detail":null,"provenance":null,"claims":[{"id":"S1","kind":"enunciado","fact_id":"A6","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"El sensor es el elemento que retiene la imagen: convierte cada punto de luz en un número. Cada punto genera tres números, uno por cada color (canal de color).","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S2","kind":"enunciado","fact_id":"A8","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"El principio óptico de la cámara oscura ('dark chamber') fue conocido desde la Antigüedad: el filósofo chino Mozi lo mencionó hacia el siglo V a.C. 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Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Una caja completamente cerrada y oscura es el punto de partida de una cámara: la oscuridad interior es la condición necesaria para que se forme una imagen.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S4","kind":"enunciado","fact_id":"A2","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Si se abre la caja entera para dejar entrar luz, todos los rayos se mezclan y no se forma ninguna imagen. La solución es un agujero diminuto: cada punto del exterior manda su luz por ese orificio a un único punto de la pared opuesta, generando una imagen invertida y tenue.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S5","kind":"enunciado","fact_id":"N1","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Miras una caja cerrada. Adentro está completamente oscuro. Haces un agujero diminuto en una de sus paredes y, en la pared de enfrente, aparece una imagen del exterior: invertida y tenue, pero ahí. Cada punto del mundo exterior manda su luz por ese único orificio a un único punto interior.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S6","kind":"enunciado","fact_id":"A3","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Un agujero pequeño produce imagen nítida pero deja pasar muy poca luz. Si se agranda el agujero, la imagen se vuelve borrosa. El lente —un vidrio curvo— resuelve la contradicción: reúne los rayos que entran por un agujero grande y los concentra en un punto, logrando más luz con la misma nitidez.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S7","kind":"enunciado","fact_id":"A4","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Un lente reúne los rayos a una distancia fija, por lo que objetos a distintas distancias no se enfocan en el mismo punto. La solución es montar el lente sobre un tubo deslizante: acercarlo o alejarlo de la pared trasera es, exactamente, enfocar.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S8","kind":"enunciado","fact_id":"A5","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"El obturador es una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo. Poco tiempo de apertura produce una imagen oscura pero sin movimiento; mucho tiempo produce una imagen más clara pero movida si el sujeto se desplaza.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S9","kind":"enunciado","fact_id":"A7","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Una cámara completa se puede describir como cinco capas apiladas: caja oscura + agujero con lente + tubo de enfoque + obturador + sensor.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"fuente propia del usuario","url":null,"doi":null,"as_of":null}},{"id":"S10","kind":"enunciado","fact_id":"A9","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Joseph Nicéphore Niépce tomó en 1826 o 1827 la primera fotografía permanente conocida ('heliografía') sobre una placa de peltre cubierta con betún de Judea. La exposición duró alrededor de 8 horas.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"MAJOR EVENTS IN THE DEVELOPMENT OF PHOTOGRAPHY","url":"https://www.acs.org/content/dam/acsorg/education/whatischemistry/landmarks/eastman-kodak/kodak-booklet.pdf","doi":null,"as_of":"2026-11-04"}},{"id":"S11","kind":"enunciado","fact_id":"N2","value":null,"said_as":"La foto que sacaste hoy es una tabla de números. Ver la imagen era fácil: Mozi, un filósofo chino, ya la describe hacia el siglo quinto antes de Cristo. Quedársela costó más de dos mil años. Armemos esa cámara, pieza por pieza. Mira esta caja cerrada. Adentro, oscuridad total. Si la abres entera, la luz se mezcla y no hay imagen. Haces un agujero diminuto en una pared. Cada punto de afuera manda su luz por ese agujero a un solo punto de la pared de enfrente. Y ahí aparece el mundo. Al revés. Tenue. La oscuridad lo hace posible. Pero apagas la luz de afuera, y se va. Primer arreglo: por un agujero tan chico entra muy poca luz. Si lo agrandas, todo se vuelve borroso. Pones un lente, un vidrio curvo: junta los rayos de un agujero grande y los reúne en un punto. Más luz, misma nitidez. Pero el lente los reúne a una distancia fija. Lo cercano y lo lejano no enfocan en el mismo lugar. Montas el lente en un tubo que se desliza: acercarlo o alejarlo de la pared del fondo es enfocar. Carpintería. Falta decidir cuánto tiempo entra la luz. Pones una cortina que se abre y se cierra en una fracción de segundo: el obturador. Poco tiempo, imagen oscura pero quieta. Mucho, clara pero movida. Cuatro capas. Cierras la cortina. Y la imagen se va igual. Toda la óptica resuelta, y nada queda guardado. En Francia, en 1826 o 1827, Nicéphore Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea. La pone en una cámara oscura, frente a su ventana. Y espera. Unas ocho horas: una jornada entera de trabajo con la placa quieta. La retira. La imagen sigue ahí. Hoy esa quinta capa es un sensor. Convierte cada punto de luz en tres números, uno por color. Lo que Mozi veía en la pared y no podía guardar, tu teléfono lo guarda así: una tabla. Entonces, lo que guardas, ¿es lo que viste?","text":"Niépce cubre una placa de peltre con betún de Judea, la coloca dentro de una cámara oscura apuntando a la ventana de su estudio y la deja expuesta. Horas después —unas ocho— retira la placa. La imagen no desaparece. Es la primera vez en la historia que una imagen proyectada queda fijada de forma permanente.","period":null,"said_in":[{"scene":0,"second":null}],"owner_scene":0,"backing":"respaldada_en_su_escena","on_screen":null,"citation":{"title":"MAJOR EVENTS IN THE DEVELOPMENT OF PHOTOGRAPHY","url":"https://www.acs.org/content/dam/acsorg/education/whatischemistry/landmarks/eastman-kodak/kodak-booklet.pdf","doi":null,"as_of":"1826 o 1827"}}],"sources":[{"title":"Engineering Cinema: The Evolution of the Motion Picture Camera – Illumin Magazine","url":"https://illumin.usc.edu/engineering-cinema-the-evolution-of-the-motion-picture-camera/","doi":null,"authors":[],"role":"consultada","read":true,"claims":["S2"]},{"title":"MAJOR EVENTS IN THE DEVELOPMENT OF PHOTOGRAPHY","url":"https://www.acs.org/content/dam/acsorg/education/whatischemistry/landmarks/eastman-kodak/kodak-booklet.pdf","doi":null,"authors":[],"role":"consultada","read":true,"claims":["S10","S11"]}],"summary":{"codex":"present","figures_total":0,"backed_in_scene":0,"derived":0,"unbacked":0,"context_only":0,"figures_on_screen":{"drawn":0,"approx":0,"withheld":0,"notShown":0},"plotted_values_approx":0,"plotted_values_withheld":0,"figures_outside_the_cut":0},"doi":null,"certifications":[],"claimsDigest":"a6c374901c42c9beb13883ec3f235a9c41b74570e262288ccdcf6e3df8c6aa4a"}